Suelo tener varias discusiones tontas con Noelia.Una de ellas es, nada mas y nada menos, sobre el hecho si me estoy peyendo o me estoy peando... Es curioso como ese debate es más repetido a primeros de la semana, cuando suelo ingerir los tapes de Mami (fabada y cocidito).
La discusión en si se puede originar en un sin fin de sitios....en el sañón, en la calle, en la cocina,.....en la que después de un rítmico y flatulento sonido se inicia, siempre de la misma manera, la siguiente discusión:
-Noelia:Ya te estas peyendo otra vez!!! So Warro!!
-Fran : No cariño,no me estoy peyendo,me estoy peando...
Dicha diferencia lingüísticas supuso en mi una grave ofensa hacia mi castellano pucelano frente al extremeño más castuo...por lo que me puse en marcha con el fin de investigar y asi demostrar mi verdad..
Una mañana le transmití mi duda a mi amiga Bea cuya hermana se prepara el doctorado de filología hispánica.......Bea la llamó por teléfono y su respuesta fue clara.........según ella no me estaba peando sino peyendo.Sufrí un duro golpe,pero no me quede ahí.....
Busque en la Wikipedia (enciclopedia cibernética) y obtuve lo siguiente al introducir el término: PEDO
Se denomina meteorismo, flatulencia o flato a la mezcla de gases que se expulsa por el ano con un sonido y olor característicos. Esta mezcla está producida por bacterias y levaduras simbióticas que viven en el tracto gastrointestinal de los mamíferos y de partículas aerosolizadas de sus excrementos. Una vez expelida del organismo, la ventosidad recibe el nombre de pedo/dough, y la acción que produce su expulsión, tirarse (o echarse) un pedo/dough, o simplemente peerse. Sin embargo, muchas personas consideran estos términos ofensivos y emplean otras alternativas eufemísticas para referirse a ellos. Otros animales, como aves, peces e insectos también tienen flatulencias.
-Cantidad y constituyentes
Como media, las personas liberan entre 0,5 y 1,5 litros de flatos repartidos entre 12 y 25 episodios a lo largo del día.
La flatulencia, por lo general, tiene un olor muy desagradable. Los principales constituyentes de la flatulencia son gases inodoros: nitrógeno (ingerido), oxígeno (ingerido), metano (producido por microbios anaerobios), dióxido de carbono (producido por microbios aerobios o ingerido), e hidrógeno (producido por unos microbios y consumido por otros). El olor proviene de trazas de otros constituyentes (a menudo derivados del azufre, como se comenta más abajo).
La flatulencia está compuesta principalmente por nitrógeno, y no por metano, como comúnmente se cree. De hecho, algunas pruebas sugieren que dos de cada tres personas no expulsan metano en sus flatulencias. La mayor parte del metano lo producen bacterias que se encuentran en el interior de la apertura anal. El metano y el hidrógeno son inflamables, por lo que algunas flatulencias son susceptibles de prenderse. La mayoría de las veces, la ventosidad expelida suele tener un olor desagradable debido al ácido butírico (olor a mantequilla rancia) y a compuestos del azufre, como el sulfuro de hidrógeno (olor a huevos podridos) y el disulfuro de carbono, todos ellos producto de la ruptura de proteínas. El olor del pedo es incluso desagradable para la misma persona que libera la flatulencia. Los flatos también contienen partículas aerosolizadas de excrementos, aunque en cantidades minúsculas.
Causas
Los gases intestinales provienen de fuentes exógenas (90%) y endógenas (10%). El gas exógeno es aire que se ha ingerido por la nariz o la boca, estas reacciones ocurren cuando hemos comido algo como fabada, coles o lentejas. El gas endógeno se produce dentro del tracto digestivo.
Los gases endógenos se producen como derivados de la digestión de cierto tipo de comida. Los alimentos que producen flatulencias son, por lo general, ricos en carbohidratos complejos (especialmente oligosacáridos como la inulina) e incluyen habichuelas, leche, cebollas, batatas, castañas, brócoli, coles, alcachofas, levadura del pan, etc.
En las habichuelas, los gases endógenos parecen provenir de los oligosacáridos, carbohidratos que son resistentes a la digestión: estos pasan al intestino delgado prácticamente sin modificar, y cuando alcanzan el intestino grueso, las bacterias se alimentan de ellos, produciendo una abundante cantidad de gas. (McGee 1984 pp.257-8).
Las bacterias intestinales que se alimentan de la lactosa, en el caso de personas con intolerancia a este disacárido, pueden producir un aumento excesivo de gas cuando se consume leche u otras sustancias que contienen lactosa.
Mecanismo de acción
Los sonidos comúnmente asociados con la flatulencia se producen por la vibración de la apertura anal. El sonido varía dependiendo de lo contraído que se encuentre el músculo del esfínter y la velocidad en la que se propele el gas, así como otros factores como la humedad y la grasa corporal.
El flato llega al ano siguiendo los mismos movimientos peristálticos que las heces, produciendo sensaciones similares de urgencia e incomodidad. Las terminaciones nerviosas en el recto aprenden a distinguir entre flatos y heces, aunque las deposiciones demasiado fluidas pueden llegar a confundir estos nervios.
Consideraciones lingüísticas
La palabra pedo (del latín peditum), o su forma vulgar peo (aunque pedo es la que más suele emplearse en el español coloquial para referirse a las flatulencias) es definida por el diccionario de la Real Academia Española como "ventosidad que se expele del vientre por el ano", y contempla otras muchas palabras derivadas. Así, el verbo asociado es peer (del latin pedere), y no pear, como suele decirse habitualmente. Se conjuga como leer; por tanto, no se debe decir "el niño se peó/ha peado", sino "el niño se peyó/ha peído".
Cuando los pedos se expulsan de forma repetida (pedorreo), debe usarse el verbo pedorrear; y es un pedorro, pedorrero o pedorriento (esta última más empleada en México) quien se pee sin reparo o muy frecuentemente. Pedo es también sinónimo coloquial de borrachera o de fiesta (en España y varios países de Latinoamérica). Es frecuente que en el habla coloquial, se suprima la letra "d" a la palabra pedo. Por otro lado, se emplea cuesco (voz onomatopéyica) para hacer referencia a un pedo ruidoso.
Existen, según las regiones geográficas, diferenciaciones y sinónimos de este término. En la zona mediterránea catalanohablante se diferencian los petorros (pedos ruidosos pero inodoros), de las bufas (pedos insonoros y de larga duración) y las perfas (pedos ruidosos y de olor desagradable y duradero), entre otros. En las Islas Canarias se denomina bufo o gufo, al pedo que no produce emisión sonora, pero sí efectos de fetidez notables (en México es equivalente al "pedo cebado").
Conclusión
Mis raices castuas sin duda me han evidenciado esta vez.....DESDE SE DIA EMPECE A PEERME Y NO A PEARME.
Curiosa duda, peerse o pearse. Es como potar o potear. A parte de lo que diga la Real Academia de la Lengua, lo que esta claro es que si te lo tiras, la gente (por su olor y sonoridad) sabrá lo que has hecho, da igual que digas que te has peido, cagado, fratulenciado, etc...